![]() |
| ¿O por qué no hablan de la desigualdad? |
El tema número uno de la agenda
política argentina viene siendo (y será) la inseguridad. Así lo marca la
sociedad, en conjunto con los medios de comunicación que se encargan “un poco”
de fogonear este tema. Hay que reconocer que es un tema que paga y mucho, que
llegó a generar linchamientos en distintos puntos del país. Pero, parando la
pelota un poco: ¿De qué hablamos
realmente cuando decimos “inseguridad”?
La Inseguridad como tema de
agenda aparece a fines de los 90, y se hace fuerte con el caso Blumberg. Hasta
ahora, todos han intentado atacar a este problema con más mano dura con poco
éxito. Por otro lado, no es casual que este fenómeno se dé justamente después
de 10 años de neoliberalismo. La inseguridad tiene sus raíces en la desigualdad
económica, social y cultural reinante en nuestra sociedad; no podemos culpar a
un pibe que sale de una Villa, con todo un contexto social complejo, por
delinquir. Más bien tendríamos que preguntarnos qué salida le damos a este pibe
como sociedad, para que precisamente opte por otra forma de vivir en esta
sociedad. Tenemos que reconocer lo hipócritas que somos por momentos, ya que
nos acordamos recién de ellos cuando tienen 15 años, después de haber sido
maltratados durante toda su vida, y se encuentran sumergidos en el delito como
forma de vida, no porque quieran esa vida sino porque directamente no les quedó
otra alternativa.
Ahora, ¿Qué reacción tendría que
tener un Gobierno “progresista”? Como punto de partida, entender que la
inseguridad es producto de la desigualdad. Y después, obviamente, accionar para
achicar la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen a través de
dar una igualdad real de oportunidades en materias de salud, educación,
trabajo, vivienda, etc.; consolidar un estado de derecho para todos; romper con
los estereotipos que generan sectores minoritarios de nuestra sociedad. Sin la
intervención del Estado con políticas claras y contundentes en contra de la
desigualdad, va a seguir subsistiendo la Inseguridad en sus distintas facetas:
ya sea como Narcotráfico, Crimen Organizado, Trata de Personas, etc.
Por último, hay que analizar a la
inseguridad como fenómeno económico. No es casualidad que la “mano de obra” del
Narcotráfico o cualquier red criminal usen a pibes que viven en una villa o
asentamientos pobres. Esto indica claramente que, para que esta rueda gire, se
necesite de la pobreza como primer engranaje. En un País, con miles de recursos,
donde existe pobreza extrema es porque alguien se está llevando más plata que
otro: “si en el banquete de la vida no hay lugar para todos es porque algunos
ocupan demasiado lugar” decía Juan B. Justo, con toda la razón, a principios
del siglo XX. La inseguridad no es casualidad dentro del capitalismo, es una empresa
generadora de ganancias siderales para unos pocos vivos que usan y abusan de
esta temática para introducirnos al consumo: desde las famosas puertas
blindadas, pasando por las camaritas de seguridad, y llegando al extremo de
tomar un taxi para estar más seguros y llegar a nuestra casa, todo implica
gastar plata en seguridad. Dinero que podríamos gastar en cosas más urgentes e importantes.
