Si, por lo
general cuando las fiestas van terminando solo quedan muchos vasos con pequeños
“culitos” de bebida. Como para tener como evidencia de que hubo alguien tomando
de un vaso que en algún momento supo tener lleno.
Siguiendo
esta analogía, es lo que pasa hoy en la realidad Argentina. Un país que tuvo
una década ganada, ojo no se confundan con el simple slogan que nos pone el
Kirchnerismo. Fue una década ganada desde lo económico, donde tuvimos las mil y
una oportunidades de avanzar ya que nos sobraba plata por todos lados. La
realidad marca otra cosa.
Los 90
también supieron tener su bonanza económica, pero con otra lógica. La lógica
era vender todo y de ahí subsistir, algo más utópico que el propio Socialismo
primitivo. Era la fiesta Menemista, donde los que más tenían siempre se
beneficiaban, y los que menos tenían quedaban al azar del dios mercado, o de
algún que otro político que peleaba por sus intereses. Eran pocos, pero los
había y eso hay que rescatarlo, llevarlo en la memoria. El fin de la fiesta Menemista
terminó en descontrol, típico de esas fiestas donde corren todo tipo de drogas
y alcohol, donde nadie controla y la canilla siempre está abierta. Ahí ni
quedaron los vasos, solo quedo todo destruido. Lo que quedo destruido, saliendo
de la analogía, fue la Sociedad que posteriormente terminó en una de las crisis
más profundas de los últimos tiempos.
Hoy, salvando
las distancias, la fiesta se volvió a hacer. Obvio que con otro control, pero
fiesta en fin. Y vemos como de a poco van quedando los vasos con culitos
tirados por todo el salón. Vasos, que como ya dije, nos muestran que alguna vez
hubo algo. Creo que esa es la gran virtud que tuvo el Kirchnerismo: hacer la
fiesta pero sin quilombos (por ahora) y recordarnos a cada momento que la
fiesta se puede suspender, como años atrás. Ojo, estas fiestas son bastante
privadas y de “popular” no tienen nada, aunque creamos que con la ñata contra
el vidrio (como dice el tango) participamos de ella. La idiosincrasia argenta
es así.
Saliendo de
la analogía, como me dijo alguna vez un viejo peronista (que en los 90 votó a
Menem y hoy lo hace con Cristina) “a Menem le faltó dar un poquito más, con un
par de derechos sociales no lo sacaban más”. Y hoy, en el tiempo, lo creo. Lo
creo porque el Kirchnerismo no demostró nada superior, ya que no tocó nada de
fondo: en lo económico, político-institucional y social. La ley de medios es
una pelea para ver quién se queda con la información, muy distinto al
sentimiento de democratizar la información. Solo un par de derechos sociales,
como para “repartir un poquito más”, para que la fiesta no se pudra y no
repetir el error menemista. El resto sigue todo igual, hasta el Impuesto a la
Ganancia (modificado hace meses) diseñado por Cavallo. Los Jubilados siguen
cobrando miserias; la Educación sufre los problemas sociales y no educa sino
que es barrera de contención; la Salud no tiene un plan acorde a las
necesidades y sigue su proceso de mercantilización; las Universidades siguen
sometidas a la LES menemista; la corrupción estructural se sigue manteniendo a
niveles muy burdos, haciendo caja para el partido de turno y sus funcionarios
como una empresa. Y la contradicción argentina histórica sigue siendo la misma:
chicos que mueren de hambre en el granero del mundo. La lista de reclamos sigue:
Renta Financiera, cuestiones vinculadas a la Violencia de Género, Reformas
Impositivas, Reformas Políticas, etc. pero quedará para otra ocasión..
Llenar vasos
y luego vaciarlos, con la teoría del derrame (llenar hasta rebalsar), sirvió para
graficar marketineramente al Neoliberalismo aunque el derrame llegó solo para
un costado y eran justo los que más tenían. Con la analogía del “culito” del
vaso solo quería llegar a la conclusión de que pasamos 10 años de
Neoliberalismo light.
Es por eso
que la Argentina necesita, por primera vez en su historia, una alternativa real
de centro-izquierda donde los anhelos de las mayoría se concreten y poder vivir
en un país con más Igualdad, Libertad y Solidaridad para todxs.

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