martes, 20 de agosto de 2013

CONMIGO NO, VÍCTOR HUGO

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Hace un tiempo atrás en una especie de debate en 678, Beatriz Sarlo ante un ataque del ex columnista de la Nación en la dictadura Barone, le respondía “conmigo no Barone”. Esa frase pasó al olvido, pero en su momento tuvo mucha repercusión en los medios de comunicación. Algo parecido ocurrió esta semana en una entrevista que realizo Víctor Hugo Morales a un joven que le gritó “chorro” a Boudou el último domingo, cuando el vicepresidente se disponía a votar en las PASO.

Víctor Hugo, el símbolo del periodismo intelectual del Gobierno, se cansó de buscar en cada palabra de Juan Fernández una contradicción, una pequeña palabra para usarla en su contra. Pero no, no pudo. Lejos de encontrarla, hubo otros conceptos que el joven de Bahía Blanca fue deslizando y que con el correr de la entrevista fueron tomando fuerza. Tampoco fue magistral la oratoria del pibe, más bien fue bien artesanal, con palabras propias, e impregnado de mucho sentido común.

Por el otro lado, lejos del sentido común y con el monólogo habitual de flores hacia la política Kirchnerista, Víctor Hugo intentó justificar los actos de Boudou con el actuar diario de Clarín. Pero el sentido común fue más contundente. También me atrevería a decir categórico. “Los medios que están en contra del gobierno mienten, pero los medios oficialistas mienten y tergiversan un poquito más” decía con total categoría el joven economista, dejando mudo a Víctor Hugo. Entre tantas lecciones que dejó el joven, el remate vino con una frase que el mismo vicepresidente le escribió a Juan: “no hay nada mejor que una cabeza abierta y un corazón sano”. Esto mismo fue lo que le pidió el pibe a VH, el paladín del periodismo “no corporativo”.

La entrevista deja muchas aristas para analizar. La más importante es que usando el sentido común, no hay relato oficial ni propaganda que aguante. Más allá de eso, lo que no se torció (ni se va a torcer) es la defensa a ultranza de VH del modelo “nacional y popular”. Un periodista que se clasifica a sí mismo como honesto y defensor de lo moral, obvia las sospechas de corrupción que hay sobre este Gobierno. Cabe aclarar, más que sospechas son certezas de corrupción. Pero poco le importa a VH, que subido al caballo mediático de la batalla contra el monopolio deja de lado muchos principios que alguna vez defendió, y ni hablar de los actos que deja pasar de largo.


La objetividad en el periodismo es esencial a la hora de informar porque ni Magnetto ni Clarín son culpables de la pobreza estructural de la Argentina, ni tampoco la Ley de Medios va a terminar con la Libertad de Expresión. En buena hora que apareció una voz distinta, entre tanto “blanco-negro”, que desactivó, por un rato, esta guerra mediática por el poder para unos pocos.

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