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Hace un tiempo atrás en una
especie de debate en 678, Beatriz Sarlo ante un ataque del ex columnista de la
Nación en la dictadura Barone, le respondía “conmigo no Barone”. Esa frase pasó
al olvido, pero en su momento tuvo mucha repercusión en los medios de
comunicación. Algo parecido ocurrió esta semana en una entrevista que realizo
Víctor Hugo Morales a un joven que le gritó “chorro” a Boudou el último
domingo, cuando el vicepresidente se disponía a votar en las PASO.
Víctor Hugo, el símbolo del
periodismo intelectual del Gobierno, se cansó de buscar en cada palabra de Juan
Fernández una contradicción, una pequeña palabra para usarla en su contra. Pero
no, no pudo. Lejos de encontrarla, hubo otros conceptos que el joven de Bahía Blanca
fue deslizando y que con el correr de la entrevista fueron tomando fuerza.
Tampoco fue magistral la oratoria del pibe, más bien fue bien artesanal, con
palabras propias, e impregnado de mucho sentido común.
Por el otro lado, lejos del
sentido común y con el monólogo habitual de flores hacia la política Kirchnerista,
Víctor Hugo intentó justificar los actos de Boudou con el actuar diario de
Clarín. Pero el sentido común fue más contundente. También me atrevería a decir
categórico. “Los medios que están en contra del gobierno mienten, pero los
medios oficialistas mienten y tergiversan un poquito más” decía con total
categoría el joven economista, dejando mudo a Víctor Hugo. Entre tantas
lecciones que dejó el joven, el remate vino con una frase que el mismo
vicepresidente le escribió a Juan: “no hay nada mejor que una cabeza abierta y un corazón sano”. Esto
mismo fue lo que le pidió el pibe a VH, el paladín del periodismo “no
corporativo”.
La entrevista deja muchas aristas para analizar. La más
importante es que usando el sentido común, no hay relato oficial ni propaganda
que aguante. Más allá de eso, lo que no se torció (ni se va a torcer) es la
defensa a ultranza de VH del modelo “nacional y popular”. Un periodista que se
clasifica a sí mismo como honesto y defensor de lo moral, obvia las sospechas
de corrupción que hay sobre este Gobierno. Cabe aclarar, más que sospechas son
certezas de corrupción. Pero poco le importa a VH, que subido al caballo
mediático de la batalla contra el monopolio deja de lado muchos principios que
alguna vez defendió, y ni hablar de los actos que deja pasar de largo.
La objetividad en el periodismo es esencial a la hora
de informar porque ni Magnetto ni Clarín son culpables de la pobreza estructural
de la Argentina, ni tampoco la Ley de Medios va a terminar con la Libertad de
Expresión. En buena hora que apareció una voz distinta, entre tanto “blanco-negro”,
que desactivó, por un rato, esta guerra mediática por el poder para unos pocos.

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