domingo, 22 de septiembre de 2013

100 AÑOS ADELANTADO.. EN CONTRA DE LA TRATA Y CUALQUIER ACTO DE EXPLOTACIÓN SEXUAL

Si hay algo que tenemos que reconocer de Alfredo Palacios es que siempre vivió adelantado en su tiempo. Hace 100 años atrás se sancionaba una ley de su autoría y se transformó en la primera ley en Latinoamérica en luchar contra la Trata de Personas. Con el paso de los años sería denominada la “Ley Palacios”.

Parece mentira que un Diputado hace 100 años atrás legislara sobre lo mismo y remarque los mismos problemas que pasan hoy. Obviamente, es también para hacer una gran autocrítica sobre el rol del Estado Argentino, ausente a la hora de eliminar este flagelo que golpea en los sectores con menores recursos.

Como lo denunciara Palacios en su época, la Trata de Personas es un delito de clase y no podría llevarse adelante sin la connivencia de sectores de la Policía y la Justicia, más la condición de vulnerabilidad que sufren las mujeres en situación de prostitución; Alfredo Palacios decía al respecto: “Yo entiendo Señor Presidente que se trata de una institución inherente al régimen económico actual, y que sería pueril pretender desarraigarla mientras existieran todas las condiciones que la determinan. De ahí que mi proyecto tienda sólo a que desaparezca la prostitución forzosa y el tráfico que realizan los miserables a quienes el antiguo derecho francés castigaba con el látigo, la marca y la picota”.

La Ley Palacios fue tan revolucionaria como efectiva. En 1930, producto de una denuncia, la Justicia dictó la prisión preventiva de 108 de los más de 400 proxenetas polacos que integraban la “Zwi Midgal”, que era la organización de Trata más importante que existió en Argentina y que explotaba a cerca de 3.000 mujeres. Esto quedaría impune al poco tiempo, con la llegada de la primera dictadura del Siglo XX y la Década Infame. Así y todo, no se podían ocultar los efectos de la nueva ley. En ocasión de uno de sus cumpleaños, Alfredo Palacios recibió una carta muy escueta que decía: “Usted no me conoce, doctor, pero soy de las tantas jovencitas que allá por 1914 me salvó de las garras del hampa. Me trajeron adolescente de Varsovia, engañada, creyendo que me ponía a servir en casa de familia honesta que me daría educación, pero caí. No se imagina, doctor, lo que pasé. Me golpearon, me encerraron, me hicieron prostituta. Estaba vencida, entregada, no conocía a nadie a quien acudir. Pero se levantó su voz y los explotadores se acobardaron; tenían miedo de usted, de esa ley que había conseguido, la Ley Palacios, como después la llamaría el pueblo. Usted, doctor, salvó a una joven inocente. Cuántas como yo se han salvado. A usted le debo todo. Muchas, muchas gracias”.

La aberrante resolución que dictó la Sala II de la Cámara Penal absolviendo a los acusados del secuestro y desaparición de Marita Verón, se convirtió en el símbolo de la lucha y nos mostró la enorme distancia que hay entre ese fallo que intentó perpetuar la impunidad y una inmensa mayoría social que clama por verdad, justicia y condena. Desarmar el entramado de redes de delincuentes, poder económico y poder político que hace que en promedio 1 mujer cada 3 días sea capturada para ser explotada sexualmente, es la tarea pendiente del Estado Argentino.

Es por eso que hoy tenemos que reafirmar nuestro compromiso, como lo hiciera hace 100 años Palacios, en la lucha contra la Trata y cualquier tipo de explotación sexual. También reconocer y apoyar fuertemente a las numerosas organizaciones no gubernamentales que se dedican al tema y a las personas, como Susana Trimarco, que se comprometieron con la búsqueda y asistencia a las víctimas de este delito que es un claro acto de violación a los Derechos Humanos. Es hora que en nuestro país nos pongamos a debatir y diseñar una política de Estado para enfrentar este problema, para que Nunca Más haya una Marita Verón, Cristina Ojeda o Florencia Penachi en la Argentina.

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