domingo, 13 de octubre de 2013

NARCOTRÁFICO: ENTRE EL PODER, LA INSEGURIDAD Y LA POBREZA

El atentado contra Bonfatti fue la gota que rebalsó el vaso. Llegamos al extremo, a un nivel de locura nunca antes visto en los últimos años. Por lo menos mi memoria no recuerda un hecho así en los últimos años, porque como bien resaltaron ayer fue un ataque contra la democracia. Desde mi parte, quiero expresar mi total desacuerdo en algunos comentarios que he leído, haciendo referencia a la “inseguridad” o que Rosario se parece a México. Realmente adjudicar este hecho a la “inseguridad” es minimizar la pelea que se viene llevando desde el Estado Provincial contra el Narcotráfico por más de que sea buena, regular o mala; por otro lado, quédense tranquilos que estamos lejos de ser México, como también lo estuvimos de ser Venezuela con la re-elección de Cristina. Los extremismos y la minimización de las acciones del actual Gobierno Provincial (o Nacional) son las que terminan deformando la realidad, desinformando (y hasta alienando) a la masa que lee o escucha estas noticias.

El Narcotráfico es tomado mundialmente como un medio para poder estar a la hora de las definiciones políticas en el poder, obviamente defendiendo sus intereses millonarios y aportando a la filosofía del Capitalismo. El atentado a Bonfatti fue un ataque a la democracia, un desafío que le hizo el poder mafioso y delictivo a la investidura del Gobernador. Claro que es un desafío que va en contra del sistema de gobierno y convivencia democrática que hemos pactado como sociedad; se está enfrentando a la figura del Gobernador (legalizada por tod@s) contra el Narcotráfico que es una actividad delictiva.

Por otra parte, la misma instalación de la estructura del Narcotráfico en nuestra sociedad no se podría hacer sin Villas Miserias. Si hay algo que produce el fenómeno de la “inseguridad” son los mismos búnkers de drogas, que mueven mucha gente y plata durante el día con gente bastante pesada en el medio. Ahora, ¿La Policía no ve los kiosquitos de drogas? Más que evidente es la relación que hay entre la ventas de drogas y la Policía. Personalmente sostengo que el Narcotráfico no genera inseguridad, sino que primero genera la pobreza que trae el resto de los males en nuestra sociedad. El Narcotráfico no podría funcionar sin la pobreza estructural que tiene nuestro país y sin la corrupción de funcionarios públicos y policiales. Se necesita la pobreza para llevar este negocio adelante, ya que ésta genera personas dóciles, reprimidas y excluidas por un sistema que privilegia al que más tiene y destruye al que menos tiene. Son pibes sin educación, marginados y discriminados por toda la sociedad, que viven bajo la miseria y que ya se encuentran encerrados (y sin salida) en la rueda perversa del crimen organizado; no creo que haya alguien que quiera ser soldado de un Búnker por dos mangos arriesgando su vida todos los días. Tendríamos que tener más que claro que estos pibes también son víctimas del narcotráfico.

La ausencia del Estado durante muchos años también es un factor determinante en esto. La pobreza se acentúa con un Estado ausente, como lo fue Santa Fe durante 24 años de Peronismo en el poder. Ir a fondo y romper con esas brechas de desigualdad será la tarea que tendrá que llevar adelante el Socialismo y el Frente Progresista de ahora en adelante. Sería muy injusto recaerle solo a la Gobernación de Santa Fe, sin recordar la ausencia del Gobierno Nacional ¿Hasta tan lejos se tuvo que llegar para darse cuenta que el Gobierno Nacional tiene que trabajar articuladamente con los Gobiernos de la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario en la lucha contra este flagelo? Esperemos que esto no se repita y que se empiece un trabajo entre los tres niveles de Estado para eliminar al Narcotráfico.

Por último, a los Narcos no solo se los combate mediante operativos policiales sino que también tiene que haber un conjunto de disposiciones políticas y legales. Primero, un combate a fondo contra la pobreza y las redes de Narcotráfico; a eso hay que sumarle una legislación adecuada a nuestros tiempos, que elimine la actual Ley de Drogas redactada por Duhalde a principio de los 90. Argentina necesita despenalizar la tenencia y consumo personal de drogas, como lo hizo Uruguay hace poco. También como sociedad tenemos que empezar a respetar que otras personas consuman drogas ya que es una decisión meramente personal de cada uno. Por su parte, reconocer este problema nos va a llevar también a ayudar a quienes consumen drogas igual que se hace con los alcohólicos o los que sufren enfermedades producto del cigarrillo, ¿O a caso un alcohólico es menos drogadicto que alguien que fuma porro?


Estoy convencido de que hoy como sociedad tenemos que respaldar a Bonfatti y el Gobierno de Santa Fe en el combate contra el Narcotráfico, por más diferencias ideológicas que tengamos. Hacerle frente al crimen organizado y a los mafiosos que imponen sus negocios y beneficios personales por sobre la vida en sociedad no es gratis, pero será el riesgo que tenemos que tomar tod@s sí es que realmente queremos cambiar algo.

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